
La fe y la devoción se apoderaron de la renovada calle de La Amargura este Jueves Santo, donde decenas de fieles cumplieron sus promesas en un ambiente de total tranquilidad. Gracias al proceso de recuperación de los espacios públicos en el centro histórico, los penitentes pudieron realizar su recorrido hacia la parroquia El Calvario con mayor seguridad y orden.
Esta tradición milenaria reúne a personas que, por agradecimiento o peticiones especiales, deciden someterse a actos de sacrificio físico como muestra de su entrega espiritual y gratitud por los milagros recibidos.



Durante la jornada, cerca de 40 penitentes partieron desde la capilla San Esteban, recorriendo largas distancias bajo el intenso sol. Las imágenes de la devoción fueron conmovedoras: algunos avanzaron de rodillas, otros con los ojos vendados y muchos descalzos sobre el asfalto. Estos actos de fe son el motor que impulsa a los creyentes a llegar hasta el altar mayor de El Calvario para agradecer al Creador.
La jornada de penitencia, que representa el camino de Jesús hacia la cruz, sirve como preámbulo espiritual para la solemne procesión del silencio, consolidando al centro de San Salvador como el epicentro de la identidad religiosa salvadoreña durante la Semana Santa.




