
Francia ha dado un paso definitivo en su soberanía energética. El gobierno de Emmanuel Macron presentó este jueves su Estrategia Energética 2026-2035, la cual ratifica una apuesta masiva por la energía atómica para sustituir el consumo de petróleo y gas, que actualmente representan el 60 % de su matriz energética.
El plan marca un giro de 180 grados respecto a las políticas de la década pasada. En lugar de cierres, la nueva hoja de ruta propone la optimización de los 57 reactores actuales y la construcción de seis nuevas unidades de última generación, dejando abierta la posibilidad de sumar otras ocho en el futuro cercano.
Independencia y Descarbonización
El primer ministro, Sébastien Lecornu, enfatizó que esta medida es crucial para romper la dependencia de proveedores extranjeros como Rusia y Estados Unidos, un lastre que costó al país 64,000 millones de euros en importaciones durante 2024. El objetivo es ambicioso:
- Reducir el uso de combustibles fósiles al 40 % para 2030.
- Eliminar el petróleo para 2045 y el gas fósil para 2050.
Aunque el plan ha generado críticas de grupos ecologistas por la gestión de desechos y riesgos de seguridad, el Elíseo justifica esta vía ante la resistencia social que enfrentan la energía eólica y solar por su impacto visual. Francia se posiciona así como el líder europeo de la energía nuclear, viéndola como el único camino viable hacia la neutralidad de carbono




