
La Asamblea Nacional francesa advirtió sobre la creciente expansión de los ataques híbridos. Un reciente informe de la Comisión de Defensa califica la situación como un «estado de alerta permanente» caracterizado por ciberataques, sabotajes, espionaje y campañas de desinformación. Jean-Michel Jacques, presidente del comité, resumió la gravedad de este escenario señalando que el país no se encuentra en guerra, pero tampoco en paz.
El documento identifica a Rusia como un actor central en estas acciones tras la invasión de Ucrania, mientras que atribuye a China maniobras de captación tecnológica y a Irán actividades contra objetivos específicos. La presión en el ámbito digital resulta evidente, registrando más de 8.600 violaciones de datos y un promedio diario de diez ciberataques dirigidos a infraestructuras críticas, instituciones públicas y empresas privadas.
Adicionalmente, se detectó el sobrevuelo no autorizado de drones en zonas sensibles y la proliferación de campañas de confusión mediante inteligencia artificial. Ante esto, las autoridades francesas recalcan que la estrategia defensiva no se limita a medidas militares ni tecnológicas. El gobierno busca reforzar la resiliencia social y la coordinación institucional para prevenir que la acumulación de estos incidentes debilite la soberanía y la estabilidad de la nación.



