
Francia se consolida como el destino más visitado del planeta tras alcanzar la cifra histórica de 102 millones de visitantes internacionales en 2025. Este auge, impulsado en gran medida por el efecto post-Juegos Olímpicos de 2024, generó ingresos récord de 77,500 millones de euros, un incremento del 37% respecto a los niveles de 2019.
A pesar del éxito financiero, el modelo francés enfrenta nuevos desafíos. Mientras que el 76% de los turistas provienen de Europa, la concentración en puntos icónicos ha encendido las alarmas. En París, residentes de barrios como Montmartre denuncian una «Disneyficación», con la basílica del Sacré Cœur atrayendo a 11 millones de personas anuales, superando incluso a la Torre Eiffel.
Aunque Francia supera a España en volumen de llegadas (96.8 millones), el país vecino lidera en ingresos con 105,000 millones de euros. Ante esto, las autoridades francesas apuestan por una estrategia de turismo sostenible para 2030, buscando regular los flujos en sitios saturados como el Mont Saint-Michel. El objetivo es claro: mantener el liderazgo mundial sin sacrificar la calidad de vida de sus ciudadanos ni la autenticidad de sus joyas culturales.


