
En un año marcado por sombras personales y profesionales, el actor mexicano Gabriel Soto ha encontrado en la telenovela Monteverdeno solo un regreso triunfal a los reflectores, sino un verdadero salvavidas emocional y físico.
Con el final de las transmisiones de esta producción de TelevisaUnivision este domingo 12 de octubre, Soto abrió su corazón en una serie de entrevistas donde reveló cómo el proyecto, producido por Lucero Suárez, lo rescató de un abismo que incluyó problemas de salud graves y una profunda depresión.
El 2024 fue, diagnosticado con hipertensión arterial y dos hernias cervicales que lo obligaron a pausar su frenética carrera —después de cuatro telenovelas consecutivas—, Soto se enfrentó a una crisis que lo llevó al límite. «Estuve al borde de una enfermedad grave, cerca de la muerte. Pasé por emociones complicadas, y cometí errores como terminar mi relación con Irina Baeva por incertidumbre», confesó el actor de 49 años en una charla con!
. Esa pausa forzada, que duró más de un año sin proyectos televisivos, lo sumió en una depresión que afectó su ánimo y su autoestima. «Mi cuerpo me dijo: ‘Tranquilo, dale con calma’. Estaba fatigado física y emocionalmente», admitió.

Pero el destino —o, como él dice, «los tiempos de Dios»— intervino en 2025. Monteverde , que se estrena en Univision el 3 de noviembre a las 10 pm, llegó como una «luz en el camino».
Soto interpreta a Óscar León, un hombre soportado por el abandono y las heridas del pasado, en un pueblo exclusivamente masculino que se transforma con la llegada de un autobús de mujeres.
La trama, una adaptación de la serie chilena Isla Paraíso , combina drama, romance, comedia y redención, con Soto compartiendo créditos con África Zavala —quien da vida a las gemelas Carolina y Celeste— y un elenco que incluye a Cynthia Klitbo y Arturo Carmona.»Lucero [Suárez] me vino a salvar la vida, así tal cual y literal», declaró Soto a People en Español .
La productora no solo le ofreció el rol protagónico, sino que lo guio en un proceso de recuperación integral. Bajo el cuidado de un equipo médico femenino —hematólogo, nefrólogo, internista y nutriólogo—, Soto transformó su dolor en fortaleza.

«Ahora me siento al 200%, en la mejor etapa de mi vida. Valoro la salud, la familia, la naturaleza. Monteverde me devolvió la fe en mí mismo», enfatizó. El impacto de la telenovela va más allá de su éxito de audiencia —líder en ratings desde su estreno en México—.
Soto destaca cómo el personaje de Óscar le permitió sanar: «Él tiene un caparazón para no ser vulnerable, pero aprende a amar a plenitud. Es como yo: lastimado, pero listo para renacer». Sus hijas, fans incondicionales, lo acompañan cada noche frente al televisor: «Están superfelices, me dicen ‘Papá, hay que ver Monteverde ‘». A punto de cumplir 50 años, Soto mira al futuro con optimismo.
«Ya no me desenfoco. Sigo como caballo de carreras, solo para delante». Monteverde no es solo una telenovela; es el testimonio de un hombre que, tras tocar fondo, eligió levantarse. Una historia de segundas oportunidades que, irónicamente, le dio la suya propia al galán que ha conquistado a millones.




