
En un escenario político marcado por las secuelas del 7 de octubre, el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, lidera una ofensiva electoral contra el primer ministro Benjamín Netanyahu. Al frente del partido liberal Yashar, Eisenkot encabeza un duelo directo entre la derecha conservadora del Likud y una corriente liberal-militar.
Para disputar el voto en bastiones históricos de la derecha como Sderot, la campaña apela a las raíces marroquíes del candidato con el eslogan «Rosh Memshala Dialna» («primer ministro, uno de los nuestros»).
Eisenkot combina esta identidad popular con un sólido perfil de seguridad: critica los fallos de inteligencia previos a los ataques y promete mano dura contra Hamás y Hezbolá, distanciándose del gobierno al rechazar el acoso de colonos en Cisjordania y respaldar una investigación independiente.
A nivel interno, su plataforma plantea el servicio civil o militar universal para ultraortodoxos y árabes israelíes, junto con la protección de la independencia judicial. Durante la jornada electoral en Herzliya, acompañado por su esposa Hana, el general condecorado ejerció su voto e hizo un llamado a lograr una victoria amplia que le permita arrebatar el poder a Netanyahu.



