
La madrugada de este jueves, el grupo chií Hezbolá anunció el reinicio de sus operaciones militares contra Israel, marcando el fin del breve silencio tras el reciente acuerdo de alto el fuego entre Irán y Estados Unidos. El grupo libanés justificó su acción como una respuesta necesaria a las «violaciones constantes» del enemigo y en defensa del pueblo libanés, tras considerar que el pacto de tregua fue ignorado por Tel Aviv.
La tensión escaló drásticamente luego de que Israel lanzara el miércoles su ofensiva más letal hasta la fecha, dejando un saldo de más de 250 muertos en una sola jornada. Mientras Pakistán, mediador del acuerdo, sugirió que el cese de hostilidades incluía a todas las partes, tanto Israel como la Casa Blanca aclararon que el frente en el Líbano se mantiene como un conflicto bilateral excluido del pacto principal.

Hezbolá, que dirigió sus proyectiles hacia la localidad de Al-Manar, aseguró que sus ataques no cesarán hasta que termine la agresión en su territorio. Por su parte, el Ejército israelí sostiene que sus bombardeos en Beirut responden al desplazamiento estratégico del grupo hacia zonas residenciales. Con más de 1,700 víctimas desde marzo, el conflicto amenaza con profundizar una crisis humanitaria regional sin precedentes.



