
La persistencia de jornadas nubladas y lluviosas, vinculadas frecuentemente a fenómenos climáticos como El Niño, genera dudas recurrentes sobre el impacto de la escasez de sol en la salud humana.
Ante esto, el médico Ramiro Heredia aclaró que, si bien la radiación ultravioleta B es esencial para que la piel produzca la vitamina D —su principal fuente orgánica—, un periodo prolongado de cielos cubiertos no es suficiente, por sí solo, para provocar una deficiencia clínica en el organismo.
Asimismo, los especialistas recuerdan que este nutriente también puede obtenerse a través de una alimentación adecuada. No obstante, frente a la inquietud generalizada, los profesionales de la salud recomiendan evitar el consumo indiscriminado de suplementos vitamínicos sin una supervisión médica previa.
Es fundamental realizar los estudios bioquímicos pertinentes para determinar si realmente existe un déficit antes de iniciar cualquier tratamiento de suplementación, garantizando así un abordaje seguro y personalizado para cada paciente según sus necesidades específicas de bienestar integral.



