Irán desafía a Occidente con el lanzamiento de tres satélites desde Rusia.

En una clara muestra de fuerza y cooperación estratégica, el régimen de Irán lanzó con éxito este domingo tres satélites al espacio utilizando un cohete ruso. La operación, realizada desde la base de Vostochny en el extremo oriente de Rusia, ocurre en un momento de máxima tensión geopolítica: justo cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, viaja a Washington para reunirse con el presidente Donald Trump.

Los satélites —denominados Paya, Kowsar y Zafar-2— fueron colocados en una órbita de 500 kilómetros. Destaca el Paya, que con 150 kg es el artefacto más pesado desplegado por Irán hasta la fecha. Aunque Teherán asegura que los dispositivos tienen fines civiles, como la gestión de recursos hídricos y agricultura, Occidente observa con recelo. El desarrollo de tecnología de cohetes para satélites está íntimamente ligado al avance de misiles balísticos intercontinentales (ICBM), capaces de transportar ojivas nucleares y alcanzar objetivos en Europa o Estados Unidos.

Este lanzamiento subraya la «asociación estratégica» entre Moscú y Teherán. Para Israel, la mayor preocupación radica en la capacidad de vigilancia: si Irán mejora su inteligencia satelital, podría cerrar la brecha tecnológica que permitió a las fuerzas israelíes dominar el conflicto aéreo de junio pasado. Este movimiento es interpretado como un mensaje directo a la futura administración Trump sobre la resiliencia del programa aeroespacial iraní pese a las sanciones.

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