
En una escalada de tensión sin precedentes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó el asesinato de Ismail Jatib, jefe del Ministerio de Inteligencia de Irán. El ataque se suma a una serie de bombardeos estratégicos que, en apenas 48 horas, han descabezado a figuras clave del régimen persa, incluyendo a Ali Larijani (Seguridad Nacional) y Gholamreza Soleimani (milicia Basij).
Un perfil de línea dura
Jatib, un clérigo chií formado en el Seminario de Qom y cercano al Líder Supremo Alí Jamenei, era el responsable del aparato de seguridad interna, contrainteligencia y operaciones exteriores. Según el comunicado oficial de Israel, Jatib dirigía el sistema de «asesinatos y represión» del régimen. Su trayectoria incluía:
- Veterano de guerra: Miembro de la inteligencia de la Guardia Revolucionaria desde 1980.
- Continuidad política: Nombrado por el fallecido Ebrahim Raisi y ratificado por el actual presidente Masoud Pezeshkian.
- Sanciones internacionales: Sancionado por el Tesoro de EE. UU. en 2022 debido a actividades cibernéticas hostiles contra Occidente.
Impacto estratégico
La eliminación de Jatib representa un golpe crítico a la estructura de inteligencia iraní. Israel justifica estas acciones como una respuesta contundente contra los altos mandos encargados de coordinar la logística de grupos paramilitares y ataques externos. La región permanece en alerta máxima ante las posibles represalias de Teherán tras esta cadena de bajas de alto nivel.



