El corredor marítimo que conecta la costa mexicana con California se ha convertido en uno de los trayectos más letales para quienes buscan ingresar a Estados Unidos.

En lo que va de 2025, ocho migrantes han perdido la vidaen naufragios ocurridos frente a las costas de San Diego, un reflejo del creciente riesgo que implica esta travesía.
Las embarcaciones utilizadas, conocidas como pangas, suelen operar de noche, cargadas con entre 15 y 50 personas, a pesar de su limitado tamaño y estabilidad.
Pintadas en tonos oscuros para evitar ser detectadas, estas lanchas son manejadas por personas sin experiencia y sin condiciones mínimas de seguridad. En medio del Pacífico, los migrantes enfrentan hipotermia, oleajes fuertes, desorientación y alto riesgo de ahogamiento.
Agentes de Operaciones Aéreas y Marítimas de CBP consideran este corredor como una de las rutas más peligrosas para cruzar hacia Estados Unidos. Aun así, el reforzamiento de la vigilancia terrestre ha llevado a muchos migrantes a optar por esta alternativa extrema. “A los contrabandistas no les importa la gente, solo el dinero”, enfatizó un agente, destacando la inestabilidad de las pangas y la frecuencia de accidentes.
Uno de los naufragios más recientes ocurrió el 5 de mayo, cuando una embarcación con 16 migrantes volcó a 35 millas de la frontera. Tres personas murieron, entre ellas un niño de 10 años, y siete más continúan desaparecidas.
Las autoridades estadounidenses mantienen patrullajes intensivos a lo largo del litoral, utilizando radares y embarcaciones de alta velocidad para interceptar este tipo de cruces. Sin embargo, la combinación de desesperación, contrabando y condiciones marítimas adversas convierte este corredor en una ruta cada vez más mortal.



