
La NASA llevó a cabo este jueves una segunda prueba de carga de combustible en su cohete gigante SLS en Cabo Cañaveral, Florida. Este ensayo es fundamental para determinar si la misión Artemis II, la primera con tripulación en más de medio siglo, podrá despegar finalmente el próximo 6 de marzo.
Tras el fracaso de una prueba anterior debido a peligrosas fugas de hidrógeno líquido, los ingenieros trabajaron contrarreloj para sustituir juntas y filtros obstruidos. En esta ocasión, los equipos bombearon más de 2.6 millones de litros de combustible criogénico para verificar la estanqueidad de las conexiones. El éxito de esta maniobra es el último gran obstáculo técnico antes de confirmar la fecha de lanzamiento.

La misión Artemis II llevará a cuatro astronautas (tres estadounidenses y un canadiense) en un viaje de ida y vuelta de diez días alrededor de la Luna, marcando un hito no visto desde el programa Apolo en 1972. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, enfatizó que la seguridad es la prioridad absoluta: «No lanzaremos a menos que estemos preparados». De superar este test, la humanidad estará un paso más cerca de volver a pisar suelo lunar en misiones posteriores.






