
Una reciente revisión de estudios publicada en revistas de prestigio como The Lancet y JAMA ha confirmado que el exceso de grasa corporal es un motor directo para el desarrollo de al menos 13 tipos de cáncer. Entre ellos destacan el de endometrio, colorrectal, hígado, riñón, mama posmenopáusica y páncreas. Esta evidencia posiciona a la obesidad como el tercer factor de riesgo más crítico, solo superado por el tabaquismo y el alcoholismo.
El mecanismo biológico: Más que solo peso
El estudio revela que el tejido adiposo no es un simple reservorio de energía, sino un órgano metabólicamente activo. Su exceso genera:
- Inflamación crónica: Emisión de citoquinas que dañan el ADN celular.
- Alteración inmunitaria: Desactiva las células T y las «Natural Killer» (NK), encargadas de destruir células tumorales.
- Desajuste hormonal: Aumenta la producción de estrógenos e insulina, lo que alimenta tumores hormonodependientes.

Prevención y soluciones
Expertos como el Dr. Marcos Lahera y la Dra. Juliana Gómez enfatizan que la obesidad es una enfermedad metabólica, no una «falta de voluntad». Se ha demostrado que una pérdida de peso intencionada superior al 10% reduce significativamente la incidencia oncológica y mejora el pronóstico en pacientes ya diagnosticados.
El uso de intervenciones modernas, desde cirugía bariátrica hasta fármacos agonistas de GLP-1, junto con cambios de hábitos sostenibles, representan la estrategia más eficaz para frenar esta epidemia que afecta a 6 de cada 10 adultos en regiones como Argentina.




