
El año 2026 se perfila, según los intérpretes de las centurias de Michel de Nostradamus, como un periodo de cambios tectónicos en el orden mundial. Entre las visiones del boticario francés del siglo XVI, destaca una figura que muchos asocian con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Las profecías sugieren un fortalecimiento de su liderazgo, descrito por algunos como una autoridad casi monárquica que consolidará su poder en medio de un escenario de profunda división y reconfiguración política global.
Sin embargo, este ascenso coincidiría con el temido declive de Occidente. Nostradamus advierte sobre el debilitamiento de las potencias tradicionales, enfrentadas a crisis internas y a una pérdida de hegemonía económica. Este vacío de poder podría ser el catalizador de una guerra generalizada, una conflagración que, según los estudiosos, involucraría a múltiples naciones en conflictos territoriales y de recursos, marcando un punto de no retorno para la paz internacional.
En el ámbito tecnológico, las profecías parecen anticipar el dominio de la inteligencia artificial. Se menciona la llegada de «seres sin alma» que tomarán decisiones por la humanidad, lo que se interpreta como el momento en que la IA superará el control humano, transformando el trabajo, la guerra y la ética. Para los seguidores de estas predicciones, 2026 será el año en que la humanidad deba elegir entre la evolución bajo nuevas reglas o el colapso definitivo de la civilización tal como la conocemos.



