Lección de humildad: Anthony Joshua fulmina a Jake Paul con un nocaut contundente.

En una noche donde la experiencia se impuso al espectáculo, Anthony Joshua (29-4) le recordó al mundo del boxeo la diferencia entre un campeón y un creador de contenido. El británico derrotó por la vía del cloroformo a Jake Paul (12-2), quien sumó su segunda derrota profesional tras una serie de provocaciones que terminaron pasándole factura sobre el cuadrilátero.

Desde el primer asalto, la superioridad física de Joshua fue evidente. Paul, consciente de su desventaja en estatura y potencia, optó por una estrategia de evasión, recorriendo el ring y evitando el intercambio directo. A pesar de intentar desestabilizar mentalmente al británico con burlas constantes —un recurso habitual del influencer para explotar la supuesta fragilidad psicológica de Joshua—, el excampeón mundial mantuvo la calma y una defensa impenetrable.

El combate cayó en un ritmo lento hasta el cuarto round, donde Paul comenzó a mostrar signos de agotamiento y recurrió a tácticas cuestionables, como tirarse a la lona y fingir golpes bajos para ganar tiempo. Sin embargo, la advertencia del réferi lo obligó a pelear en el centro del ring, dejando al descubierto sus carencias. Joshua aprovechó el momento exacto para acortar distancia y conectar una combinación demoledora que mandó a Paul a la lona de forma definitiva. Con este nocaut, Joshua no solo defendió su prestigio, sino que cerró la puerta a las aspiraciones de Paul de disputar un título de peso Crucero.

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