
El Gobierno del Presidente Nayib Bukele mantiene como prioridad el desarrollo económico mediante la creación de oportunidades que garanticen el bienestar de la población. Bajo esta visión, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Consulado en Los Ángeles brindaron acompañamiento integral al inversionista Moisés Bazán, originario de Santa Ana, para establecer sus negocios en el país. Esta colaboración estratégica con la diáspora ha permitido que empresarios radicados en el exterior confíen en el nuevo clima de seguridad para retornar sus capitales a tierras salvadoreñas.

La apuesta de la familia Bazán se materializó en el sector turístico con la adquisición y renovación de los ranchos Coconut Breeze, en San Diego, La Libertad, y Brisas del Mar, en Sonsonate. Con una inversión que supera los 500 mil dólares, estas propiedades frente al mar cuentan con capacidad para hospedar hasta 18 personas y recibir a 450 asistentes en eventos sociales. Estos proyectos no solo representan un crecimiento patrimonial para los inversionistas, sino que se consolidan como motores de desarrollo en zonas costeras clave para el país.

El impacto social de estas inversiones es tangible a través de la generación de aproximadamente 40 empleos directos, beneficiando a familias locales desde el inicio de las operaciones. El señor Bazán destaca que la rentabilidad de sus negocios es el resultado de una estabilidad económica real, lo que le ha permitido ver frutos inmediatos. Además, el reciente contexto de beneficios comerciales, como el acuerdo de eliminación de aranceles entre El Salvador y Estados Unidos, refuerza el optimismo de los empresarios que buscan fortalecer el intercambio económico entre ambas naciones.

Finalmente, el éxito de los ranchos Coconut Breeze y Brisas del Mar sirve como un testimonio de confianza para los salvadoreños en el exterior que desean participar en la transformación nacional. Moisés Bazán hace un llamado a la diáspora para que reconozcan el potencial y la inteligencia del talento local para sacar adelante al país. El Gobierno reafirma así su compromiso de ver a los hermanos cercanos como socios estratégicos, asegurando que el futuro empresarial de la diáspora tiene un lugar sólido y próspero dentro de El Salvador.




