
La segunda jornada de activación de implantes cocleares, que permitió a niños de entre 1 y 5 años escuchar por primera vez, abrió para las familias nuevas posibilidades de comunicación, conexión y desarrollo en su entorno cotidiano.
“Lo he soñado y ahora él va a poder decirme mamá”, expresó la madre de un niño beneficiado con esta iniciativa que forma parte de la alianza estratégica entre la Primera Dama de la República, Gabriela de Bukele, y la Princesa Lalla Asmaa del Reino de Marruecos.
Las familias provenientes de distintos puntos del país acompañaron a sus hijos en este primer acercamiento al sonido, mientras profesionales de la salud encendieron por primera vez el procesador externo de los implantes cocleares. Este fue un procedimiento personalizado que permitió a cada niño comenzar a percibir sonidos de manera gradual, al mismo tiempo que las familias recibieron orientación sobre el uso adecuado de los dispositivos y la importancia de la estimulación desde el hogar.


“Les estamos dando a los niños una nueva oportunidad de vida al recuperar su audición. Ahora pueden comunicarse de una forma diferente y más cercana con sus familiares”, dijo Elisa Gamero, Jefa de Proyectos de Salud y Nutrición del Despacho de la Primera Dama.
Los implantes cocleares son dispositivos electrónicos que se implantan quirúrgicamente en niños con sordera severa o profunda. Los implantes estimulan directamente el nervio auditivo mediante impulsos eléctricos, es decir, sustituyen la función de la cóclea, que es la parte del oído responsable de procesar los sonidos.
Cada implante coclear tiene un costo aproximado de $15,000 dólares, mientras que las cirugías están valoradas entre $30,000 y $40,000 dólares por paciente. El acuerdo de cooperación establecido permitió que todos los procedimientos fueran realizados sin costo para las familias salvadoreñas.

Luego de la activación, comienza una nueva etapa para los niños y sus familias. A través de un seguimiento especializado en el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), los niños aprenderán poco a
poco a identificar sonidos y a desarrollar el lenguaje, con el acompañamiento de profesionales.
Este proceso requiere constancia, apoyo permanente de las familias y el respaldo de toda la red de atención, pues sin este acompañamiento continuo sería imposible alcanzar avances significativos que permitan a los niños comunicarse e integrarse plenamente a su entorno familiar, educativo y social.
Estas acciones reflejan una visión clara: construir un país donde la salud auditiva sea accesible para todos. Como ha expresado la Primera Dama, todo este esfuerzo es “para que El Salvador pueda oír”, un compromiso con la igualdad de oportunidades, para que ningún niño se quede atrás en su derecho a escuchar, comunicarse y desarrollar plenamente su potencial.





