
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este jueves al Vaticano para un encuentro histórico con el papa León XIV. La misión principal del funcionario es suavizar las asperezas entre Washington y la Santa Sede, tras las fuertes críticas del presidente Donald Trump hacia el pontífice por sus posturas pacifistas.
Rubio, quien profesa la fe católica, aterrizó en el palacio apostólico con el objetivo de promover los intereses de su gobierno, pero también con una actitud de apertura. Según fuentes oficiales, la intención es establecer un diálogo sincero que permita reconstruir puentes tras semanas de distanciamiento diplomático.
Uno de los puntos clave en la agenda es la situación de Cuba. El Vaticano ha sido un mediador histórico en la isla, mientras que Rubio, de raíces cubanas, ha mantenido una postura firme de presión contra el sistema actual. Además, la conexión con América Latina es profunda, pues el papa León XIV vivió veinte años como misionero en Perú, lo que le otorga un conocimiento único de la región.
Esta audiencia privada marca un momento decisivo para la diplomacia internacional, buscando puntos comunes en medio de visiones políticas enfrentadas.



