
Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, envió un mensaje de dualidad estratégica a los líderes europeos. Con un tono notablemente más diplomático que el mostrado por J.D. Vance el año anterior, Rubio reafirmó la alianza transatlántica, describiendo a Estados Unidos como un «hijo» de Europa, pero advirtió que el respaldo de Washington depende de un cambio de rumbo radical en el continente.+1
El mensaje central fue contundente: la administración Trump no aceptará ser el guardián de un «declive controlado» de Occidente. Rubio exigió que Europa asuma una mayor responsabilidad en su propia seguridad y aumente el gasto en defensa. Aunque aseguró que prefieren actuar juntos, dejó claro que Estados Unidos está preparado para «hacerlo solo» si los aliados no reforman el actual sistema de cooperación internacional.+1
Esta postura surge en un clima de alta tensión, marcado por amenazas de aranceles y la reciente retórica de aislamiento. El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó antes del discurso que el liderazgo estadounidense está bajo cuestionamiento. Rubio, reconociendo que «el viejo mundo ha desaparecido», instó a los aliados a revitalizar su amistad mediante la fuerza colectiva, subrayando que solo una Europa capaz de defenderse evitará que los adversarios pongan a prueba la alianza.



