María Corina Machado, la opositora venezolana, gana el Premio Nobel de la Paz.

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En un anuncio que resuena como un grito de esperanza para América Latina, el Comité Noruego del Nobel ha otorgado el Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, la incansable líder opositora venezolana, reconociéndola por su “trabajo incansable promoviendo los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.

Este galardón, que Machado recibe con humildad en nombre de todo un pueblo oprimido, marca un hito histórico: es la primera vez que una venezolana conquista el Nobel de la Paz, convirtiéndose en la segunda figura del país en obtenerlo tras el médico Baruj Benacerraf en 1980.

Nacida en Caracas en 1967, Machado, de 58 años, es ingeniería industrial de formación y ha forjado su legado como símbolo de resistencia civil frente al régimen de Nicolás Maduro. Fundadora del partido Vente Venezuela y artífice de la plataforma opositora SoyVenezuela, ha unido a la fragmentada oposición en una lucha no violenta por la restauración de la democracia, los derechos humanos y la libertad de expresión.

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Inhabilitada políticamente en 2023 y enfrentando constantes amenazas –incluyendo un reciente atentado fallido contra su vida–, Machado ha liderado protestas masivas y campañas electorales, como el apoyo a Edmundo González en las controvertidas elecciones de julio de 2024, demostrando que «las herramientas de la democracia son también las de la paz».

El Comité Nobel la elogia como «uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en América Latina en tiempos recientes», destacando su papel en la unificación de la oposición y su rechazo a la militarización de la sociedad venezolana.

En un año marcado por conflictos globales como la guerra en Gaza, Ucrania y Sudán, el premio a Machado –de entre 338 candidaturas– envía un mensaje claro: la paz no solo se construye en cumbres internacionales, sino en las calles de naciones asediadas por el autoritarismo.

«Lo que ocurre en Venezuela no es un tema de izquierdas y derechas, es de libertad versus opresión», declaró la galardonada en una entrevista inmediata, subrayando que el Nobel revitalizará los esfuerzos internacionales por una transición pacífica.

Las reacciones no se hicieron esperar. Edmundo González, su aliado en la oposición, lo celebró como un «reconocimiento a la lucha de una mujer y de todo un pueblo por nuestra libertad y democracia».

Juanita Goebertus, de Human Rights Watch, instó a la comunidad global a apoyar esta causa con acciones concretas.

Mientras tanto, el régimen de Maduro, que ha calificado el premio de «provocación imperialista», se enfrenta a un nuevo embate a su legitimidad.

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Machado recogerá el premio –que incluye 11 millones de coronas suecas, unos 1 millón de euros– el 10 de diciembre en Oslo, en una ceremonia que no solo honrará a un líder, sino a millones de venezolanos exiliados y silenciados. En palabras del comité, ella encarna «la esperanza de un futuro diferente, donde los derechos fundamentales de los ciudadanos sean protegidos y sus voces, escuchadas».

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