
En una carrera contra el reloj, mediadores de Egipto, Pakistán y Turquía han presentado una propuesta formal de alto el fuego de 45 días a los gobiernos de Irán y Estados Unidos. Este esfuerzo diplomático busca frenar una guerra que ya cumple seis semanas y que amenaza con una escalada catastrófica tras el ultimátum del presidente Donald Trump, quien fijó el vencimiento de las negociaciones para este martes a las 8:00 p. m. (hora del este).
Negociaciones bajo presión
El plan de los mediadores se divide en dos fases: una tregua inicial prorrogable y un acuerdo definitivo que aborde temas críticos como la reapertura del estrecho de Ormuz y el destino del uranio enriquecido iraní. Según reportes de Axios, existen canales de comunicación directa entre el enviado estadounidense Steve Witkoff y el canciller iraní Abbas Araghchi, aunque las posibilidades de un pacto inmediato son inciertas.
Pese a los contactos, Trump mantiene un tono hostil. Aunque reconoció que Washington está en «negociaciones profundas», advirtió con su característico estilo: “Hay una buena chance, pero si no hacen un trato, voy a volar todo allá”. Fuentes militares confirman que los planes operativos para bombardeos masivos contra infraestructura energética iraní ya están listos.

La postura de Teherán
Por su parte, Irán asegura haber formulado ya sus demandas, pero rechaza negociar bajo la sombra de amenazas. El portavoz Esmaeil Baghaei señaló que los ultimátums son «incompatibles» con la diplomacia y que no aceptarán acuerdos que permitan a EE. UU. e Israel retomar ataques a discreción, como ha ocurrido en otros conflictos regionales.
Mientras la comunidad internacional, encabezada por el Consejo Europeo, urge a una solución diplomática, el mundo observa con nerviosismo el puerto de Ormuz, cuya parálisis sigue asfixiando los mercados globales de combustible.



