
A solo un mes del estreno de la esperada secuela de El diablo viste a la moda, programado para el 30 de abril de 2026, ha trascendido una firme postura ética tomada por sus protagonistas. Durante el rodaje, Anne Hathaway y Meryl Streep exigieron a la producción de Disney y 20th Century Fox un cambio radical en la representación de la industria: prohibir la participación de modelos con delgadez extrema.
La decisión surgió tras la asistencia del elenco al desfile de Dolce & Gabbana en Milán, donde Streep confesó su asombro por la fragilidad física de las modelos actuales. Ante esto, Hathaway intervino directamente con los productores para garantizar que las extras y modelos de la película reflejaran una imagen más saludable y realista. «Annie es una mujer admirable», destacó Streep, subrayando que el contexto de hace dos décadas ha quedado atrás.
El rodaje no estuvo exento de desafíos, incluyendo la necesidad de intervención policial debido a la euforia de los fanáticos que colapsaron las locaciones. Bajo la dirección de David Frankel, el filme reunirá al elenco original junto a nuevas incorporaciones como Simone Ashley y Lucy Liu, prometiendo una visión renovada y consciente del complejo mundo de la alta costura.



