
El Gobierno de Irán ha confirmado el fallecimiento del ayatolá Alí Jameneí tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel. La operación, calificada por Tel Aviv como una acción «preventiva», contó con el respaldo directo de la administración de Donald Trump. En respuesta, Teherán ha declarado 40 días de duelo nacional y ha iniciado una contraofensiva con misiles balísticos contra bases estadounidenses y territorio israelí.
El poder absoluto en Irán
El cargo de Líder Supremo es la máxima autoridad del país. Jameneí no solo era el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, sino que controlaba la Guardia Revolucionaria, el sistema judicial y los medios estatales. Su figura era la única con potestad para declarar la guerra o firmar la paz, además de influir directamente en el Consejo de Guardianes, organismo que filtra a todos los candidatos políticos
El proceso de sucesión
Aunque la Asamblea de Expertos (integrada por más de 80 clérigos) es la encargada constitucional de elegir al sucesor, el proceso es complejo. Históricamente, el sistema se adaptó en 1989 para permitir que clérigos de menor rango, como el propio Jameneí, asumieran el poder. Ante la falta de un procedimiento formal claro y la influencia del fallecido sobre sus electores, la región observa con incertidumbre quién asumirá las riendas del Estado persa.



