
El mundo del deporte motor se encuentra conmocionado tras confirmarse el trágico fallecimiento de Greg Biffle, su familia y tres acompañantes en un accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Statesville, al norte de Charlotte. A sus 55 años, el veterano piloto, que dedicó 18 años a la élite de NASCAR, perdió la vida cuando el pequeño jet en el que viajaba se estrelló el pasado jueves.
Biffle, reconocido como uno de los 75 mejores pilotos en la historia de la serie y nominado al Salón de la Fama, era un apasionado de la aviación. Lamentablemente, las autoridades informaron que entre las siete víctimas fatales se encuentran su esposa Cristina, su hijo Ryder y su hija Emma. La tragedia también cobró las vidas de Dennis Dutton, su hijo Jack, y Craig Wadsworth, figuras apreciadas dentro de la comunidad automovilística.
En un desgarrador comunicado conjunto, las familias expresaron que el vacío dejado es «imposible de describir con palabras». Recordaron a Greg y Cristina como padres devotos y filántropos, y destacaron la alegría de Ryder y el alma amable de Emma. NASCAR hoy llora no solo a un competidor feroz y talentoso, sino a una familia que dejó una huella imborrable tanto en las pistas como en sus labores altruistas.



