Nasry Asfura asume la presidencia de Honduras bajo una política de austeridad absoluta.

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Nasry Asfura, exalcalde del Distrito Central, asumió este día la presidencia de Honduras en una ceremonia marcada por la sencillez y el ahorro estatal. El acto oficial tuvo lugar en el Congreso Nacional, sede que sustituyó al tradicional Estadio Nacional como parte de una estrategia para reducir gastos innecesarios desde el primer día de gestión.

Bajo el lema de que «el país no está para gastos», Asfura prescindió de invitados internacionales, limitando la asistencia a diplomáticos acreditados en el país. Este enfoque de austeridad busca optimizar los recursos públicos, proyectando una reducción del gasto administrativo de hasta 15,000 millones de lempiras. Según el mandatario, estos fondos serán destinados prioritariamente a los sectores de salud y obras públicas.

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Retos y primeras acciones

La nueva administración hereda un clima político complejo tras denuncias de irregularidades en el escrutinio; sin embargo, Asfura ha enfocado su discurso en la acción inmediata:

  • Salud: Propuesta de ley para reducir la mora quirúrgica de forma urgente.
  • Seguridad y Educación: Ejes centrales para la estabilidad social del país.
  • Infraestructura: Reorientación de ahorros administrativos hacia proyectos de desarrollo.

Con este traspaso, Honduras inicia un ciclo enfocado en la eficiencia operativa y la atención directa a las necesidades básicas de la población.

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