
En un giro inesperado dentro de la crisis en Medio Oriente, el presidente Donald Trump anunció que Irán permitirá el tránsito de 20 buques petroleros a través del estratégico estrecho de Ormuz a partir de este lunes. El mandatario calificó la medida como un gesto de respeto hacia Washington y aseguró que las conversaciones para alcanzar un acuerdo definitivo avanzan por buen camino, lo que podría aliviar la presión sobre los precios internacionales del crudo.
Sin embargo, este anuncio de distensión ocurre en un contexto de máxima alerta militar. Mientras el presidente habla de diplomacia, el Pentágono continúa reforzando su presencia en la región con el despliegue del buque de ataque anfibio USS Tripoli, sumando miles de efectivos a los cerca de 50,000 ya estacionados en la zona. Esta dualidad ha generado escepticismo en Teherán; Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, denunció que Estados Unidos planea ataques terrestres en secreto mientras mantiene un discurso público de negociación.
Con el ultimátum para el desbloqueo de centrales eléctricas pospuesto hasta el 6 de abril, la situación sigue siendo crítica. La opinión pública estadounidense se mantiene mayoritariamente opuesta a una intervención terrestre, especialmente tras el reporte de bajas militares desde que inició el conflicto el pasado 28 de febrero. Por ahora, el paso de los navieros representa un respiro necesario en medio de la incertidumbre global.



