
Netflix sorprendió a los transeúntes de Los Ángeles con una audaz estrategia de mercadeo de guerrilla para promocionar su nueva película de ciencia ficción y terror, The Last House. La plataforma de streaming instaló a un actor a vivir dentro de un espectacular totalmente amueblado a nueve metros de altura en la concurrida intersección de Sunset Boulevard y Selma Avenue, en pleno corazón de Hollywood.
El intérprete permaneció encerrado durante tres días consecutivos, del 6 al 8 de agosto de 2026, dentro de una estructura transparente equipada con aire acondicionado, muebles y estanterías. Para captar la atención de los conductores y peatones, el sujeto realizaba actividades cotidianas como comer o leer, e interactuaba con el público escribiendo mensajes en una pizarra blanca bajo la inquietante frase promocional de la cinta.
La creativa puesta en escena recrea de forma directa la premisa central del largometraje, dirigido por Louis Leterrier y protagonizado por Greta Lee y Wagner Moura. La cinta sigue la desesperante historia de una familia que despierta atrapada dentro de su propia residencia sin posibilidad de salir. Con este montaje en las alturas, la empresa trasladó esa claustrofóbica experiencia de aislamiento a las calles de la ciudad.



