
En una comparecencia marcada por la tensión y el sonido de los grilletes, Nicolás Maduro se declaró «no culpable» este lunes ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Ataviado con uniforme de prisionero y encadenado de los pies, el exlíder venezolano de 63 años aprovechó su primera audiencia ante el juez Alvin Hellerstein para denunciar que su captura en Caracas fue un «secuestro» y reafirmar que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela.
Maduro, junto a su esposa Cilia Flores, enfrenta cargos por narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína a los Estados Unidos. Durante los 40 minutos que duró la sesión, Maduro se identificó ante el juez como un «prisionero de guerra», alegando que fue capturado ilegalmente en su residencia durante el operativo estadounidense del pasado sábado. Por su parte, Flores también se declaró inocente de los delitos imputados.



La audiencia concluyó sin una solicitud de fianza por parte de la defensa. Al ser escoltado fuera de la sala, se produjo un momento de alta fricción cuando un asistente le gritó que «pagaría» por sus actos, a lo que Maduro respondió insistiendo en su condición de rehén. Ambos acusados deberán regresar al tribunal para su próxima vista el 17 de marzo, mientras permanecen bajo custodia federal.



