
En un clima de intensa tensión política, el chavismo se vio forzado a excarcelar a 17 presos políticos del centro de reclusión Zona 7 en Caracas. Esta medida responde a la resistencia de familiares y madres en vigilia, quienes se encadenaron y declararon en huelga de hambre ante el incumplimiento de las promesas de libertad hechas por Jorge Rodríguez. La sociedad civil anota así un triunfo simbólico frente a la administración de transición liderada por los hermanos Rodríguez y tutelada por Washington tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.
El avance de las liberaciones coincide con un panorama electoral adverso para el oficialismo. Según una encuesta de Financial Times, en un eventual enfrentamiento en las urnas, Delcy Rodríguez obtendría apenas un 25% de los votos frente al 67% de María Corina Machado. Estos datos reflejan que, pese a los intentos del chavismo por legitimarse mediante una Ley de Amnistía —actualmente estancada en la Asamblea Nacional—, la mayoría de los venezolanos sigue reconociendo a Machado como la líder legítima del proceso de cambio.
La situación humanitaria también muestra giros drásticos con la llegada de seis toneladas de medicamentos enviados por Estados Unidos, marcando una sintonía sin precedentes entre Caracas y la administración de Donald Trump. Mientras analistas como Luis Peche destacan expectativas positivas por la inversión petrolera y la captura de operadores financieros como Alex Saab, defensores de derechos humanos critican la «tramposa» Ley de Amnistía. Para activistas como Rafael Uzcátegui, la ley es un ejercicio de improvisación que busca perdonar a los victimarios mientras mantiene el control sobre la disidencia.
A pesar de los gestos de apertura y las visitas de alto nivel desde Washington, el chavismo intenta preservar su capacidad de intimidación mediante arrestos domiciliarios y amenazas a líderes opositores. La incertidumbre sobre si las elecciones serán este año o en dos sigue siendo el eje del debate, mientras la población celebra con euforia cada liberación, demostrando que el miedo al régimen parece estar desvaneciéndose en las calles venezolanas.



