
Las costas del Pacífico mexicano se encuentran en máxima alerta por el avance del huracán Simón, un poderoso sistema de categoría 4 que mantiene en vilo a la población. Ante su inminente impacto, el aeropuerto internacional de Puerto Vallarta, en Jalisco, suspendió totalmente sus operaciones desde la tarde del sábado hasta la mañana del lunes, mientras cientos de residentes realizan compras de pánico y largas filas en estaciones de servicio para abastecerse.
La emergencia provocó la suspensión de actividades no esenciales en 24 municipios de Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit. Asimismo, las autoridades determinaron la paralización del transporte público y el cierre total a la navegación en los principales puertos de la región, como Manzanillo, San Blas y Lázaro Cárdenas.

El Servicio Meteorológico Nacional reportó que Simón registra vientos máximos sostenidos de 240 kilómetros por hora y se desplaza lentamente hacia el norte. Los expertos pronostican lluvias extraordinarias superiores a los 250 milímetros, elevando el peligro de inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves en zonas vulnerables. Las autoridades instan a la ciudadanía a permanecer en refugios y seguir las recomendaciones oficiales de protección civil.



