
El regreso a clases suele traer consigo el dilema de cómo preparar loncheras que sean nutritivas y, a la vez, atractivas para los niños. La clave, según expertos, no es buscar la perfección, sino aplicar fórmulas sencillas como la 1+1+1+1.
Esta estrategia sugiere incluir siempre cuatro elementos básicos: una fruta o verdura, un cereal (como pan integral o arepa), una fuente de proteína y agua. Esta estructura flexible asegura un aporte equilibrado de fibra, vitaminas y energía sin necesidad de recetas elaboradas. Es vital recordar que la lonchera es un complemento del desayuno y el almuerzo, no su reemplazo.
Para fomentar una relación sana con la comida, especialistas recomiendan:
- Priorizar alimentos naturales: Frutas enteras y lácteos (yogurt o queso) sobre productos ultraprocesados.
- Involucrar a los niños: Dejarlos participar en la elección o preparación aumenta su aceptación.
- Evitar premios o castigos: No se debe usar la comida como moneda de cambio emocional.
En un contexto donde El Salvador vive días de fiesta y mayor dinamismo, simplificar estas rutinas permite que las familias disfruten más del tiempo juntos mientras aseguran el bienestar de los más pequeños.


