
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dedicó parte de su intervención en la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas a agradecer al Gobierno de El Salvador y, en particular, a su homólogo Nayib Bukele, por recibir y encarcelar a «tantos criminales» expulsados de territorio estadounidense.
Esta mención, enmarcada en su crítica a las políticas migratorias de «fronteras abiertas» de la era Biden, resalta la creciente alianza entre ambos líderes en materia de seguridad y deportaciones, que ha permitido externalizar parte del sistema penitenciario de EE.UU. a la megacárcel salvadoreña conocida como CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo).
Durante su discurso en la ONU, Trump enfatizó: «Quiero agradecer al país de El Salvador por el exitoso y profesional trabajo que han hecho al recibir y encarcelar a tantos criminales que entraron a nuestro país». El mandatario republicano, quien asumió su segundo mandato en enero de 2025, utilizó este ejemplo para justificar su agenda de «mano dura» contra la inmigración ilegal, afirmando que su administración ha deportado a miles de «enemigos extranjeros» gracias a colaboraciones como esta.

La alusión directa a El Salvador subraya el rol pivotal de Bukele, quien en febrero de 2025 ofreció públicamente «externalizar parte del sistema penitenciario» de EE.UU. a cambio de una «tarifa relativamente baja», un acuerdo que ha sido calificado como «sin precedentes» por funcionarios estadounidenses como el secretario de Estado, Marco Rubio.
El convenio bilateral, firmado en los primeros meses de la administración Trump, ha facilitado la deportación de más de 200 migrantes –en su mayoría venezolanos y miembros de pandillas como MS-13– a El Salvador, donde son recluidos en el CECOT antes de ser repatriados a sus países de origen. EE.UU. acordó pagar US$4.76 millones por este servicio, según documentos judiciales revelados recientemente.
Esta colaboración se enmarca en visitas previas de altos funcionarios trumpistas, como la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien en marzo de 2025 recorrió el CECOT y elogió la «asociación» con Bukele para «traer a terroristas y encarcelarlos», mostrando a los reclusos las consecuencias de su «violencia en comunidades estadounidenses».
La relación entre Trump y Bukele, ambos admiradores mutuos de políticas de seguridad agresivas, se ha fortalecido desde el regreso del republicano a la Casa Blanca. Bukele, cuya guerra contra las pandillas ha reducido drásticamente la criminalidad en El Salvador –con más de 80,000 arrestos–, vio en la oferta de Trump una oportunidad para posicionar a su país como aliado clave en la región.


En abril de 2025, Trump ya había agradecido personalmente a Bukele por «su generosidad» al acoger a estos deportados, tildándolos de «enemigos» de EE.UU. Esta alianza ha generado controversia: críticos como organizaciones de derechos humanos la califican de «externalización de la tortura», mientras que simpatizantes la ven como un modelo eficiente para combatir el crimen transnacional.En redes sociales, la mención de Trump generó reacciones inmediatas.
Esta noticia llega en un momento clave para la diplomacia regional, donde Trump busca expandir acuerdos similares con otros países centroamericanos. Mientras tanto, El Salvador continúa monitoreando el CECOT, donde los reclusos enfrentan condiciones estrictas diseñadas para prevenir reincidencias, contribuyendo a la estabilidad que ha convertido al país en un referente global de seguridad. Bukele, por su parte, ha reiterado su compromiso: «Estamos listos para colaborar con aliados que prioricen la paz sobre la delincuencia».



