
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una orden drástica para romper «todo el comercio con España», tras la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Rota y Morón en la ofensiva militar contra Irán. Desde la Casa Blanca, acompañado por el canciller alemán Friedrich Merz, Trump calificó la actitud de España como «terrible» y la acusó de falta de cooperación, equiparándola con la postura del Reino Unido.
La chispa del conflicto fue la decisión de Madrid de no autorizar el reabastecimiento de cazabombarderos estadounidenses, lo que forzó al Pentágono a retirar una docena de aviones cisterna KC-135. El Ejecutivo español, respaldado por los ministerios de Exteriores y Defensa, sostiene que el tratado bilateral no ampara «acciones unilaterales» sin el aval de la ONU o el Congreso estadounidense.
Sánchez respondió con un firme «No a la guerra», defendiendo la autonomía de las empresas españolas y el respeto a la legalidad internacional. Mientras la Unión Europea vigila con cautela el cumplimiento de los acuerdos comerciales, España se mantiene como la voz más crítica en el bloque frente a la intervención en Irán, calificándola de «despropósito de consecuencias impredecibles».



