El programa espacial chino sufrió un severo contratiempo tras el fracaso del cohete Larga Marcha 7A, el cual se destruyó a los 85 segundos de despegar desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang. La anomalía de vuelo provocó la pérdida total de su carga útil, el satélite de comunicaciones ChinaSat-4B.
De acuerdo con analistas de la industria, el fallo ocurrió durante la fase inicial de propulsión de la primera etapa, cerca del punto de máxima presión dinámica. Este incidente interrumpe una racha de más de una docena de lanzamientos exitosos para este modelo, representando su primer fallo registrado desde su vuelo inaugural en marzo de 2020.
La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China inició investigaciones técnicas para determinar las causas del siniestro. El suceso podría generar retrasos en el cronograma espacial, debido a que este vector comparte componentes con los cohetes encargados de abastecer a la Estación Espacial Tiangong.
A pesar de este tropiezo, el sector aeroespacial del país asiático mantiene un elevado ritmo operativo en el año. La comunidad internacional reaccionó ante el evento, destacando figuras del sector la alta complejidad técnica que representa la ingeniería de cohetes orbitales.



