«Por favor, algo para comer»: en Cuba aumenta la indigencia en medio de una crisis sin precedentes

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La imagen de William Abel escarbando en un contenedor de basura en busca de alimento ha dado la vuelta al mundo como un reflejo de la crisis humanitaria que atraviesa Cuba. A sus 62 años, este hombre vive en las calles de La Habana tras el colapso de su vivienda, y sobrevive gracias a restos de comida encontrados entre desechos.

“Llevo dos años buscando en la basura algo que comer”, relata con dificultad, evidenciando no solo su fragilidad física, sino también la creciente desesperanza de una población empujada a los márgenes.

La pobreza, cada vez más visible

Aunque la mendicidad siempre ha existido, William asegura que ahora hay más indigentes que nunca. Su testimonio coincide con una situación económica crítica que afecta al país desde hace al menos cuatro años, causada por el deterioro estructural del sistema económico, reformas fallidas y el recrudecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.

El precio de los alimentos se ha disparado un 470% entre 2018 y 2023, haciendo que muchos cubanos caigan en la pobreza extrema o incluso en la indigencia. Juan de La Cruz, un sexagenario con una pierna amputada, comenzó a mendigar hace apenas dos semanas. Su pensión, de menos de 3 dólares mensuales, no alcanza ni para un kilo de pollo.

Un sistema social colapsado

El modelo de bienestar cubano, que por décadas ofreció servicios médicos gratuitos y distribución de alimentos subsidiados, hoy no logra responder ante el colapso económico. A pesar de ello, las autoridades evitan el uso del término “pobres” y prefieren hablar de personas “vulnerables” o “deambulantes”.

La polémica estalló cuando la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, aseguró que en Cuba no hay mendigos, sino “personas disfrazadas de mendigos”. Sus declaraciones provocaron indignación y llevaron a su renuncia en julio pasado.

En respuesta, el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que los indigentes son “expresiones concretas de las desigualdades sociales y de los problemas” del país.

Sin cifras oficiales, pero con realidades evidentes

Aunque no hay estadísticas oficiales sobre la pobreza en Cuba, la socióloga Mayra Espina estima que entre el 40 % y el 45 % de la población vive en pobreza de ingresos, mientras que el 9 % de los niños sufre pobreza alimentaria, según datos de Unicef.

Historias como la de Arnaldo Victores, un fisioterapeuta ciego que duerme en un garaje por no tener dirección oficial, evidencian el desgaste de un sistema que ya no puede ofrecer dignidad mínima a sus ciudadanos.

Mientras tanto, en contraste, se levanta un nuevo hotel de 42 pisos en el centro de La Habana, una inversión estatal que ha sido duramente criticada por muchos cubanos que enfrentan hambre y desamparo a diario.

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