
Las autoridades de Honduras informaron que el trágico operativo que cobró la vida de cinco agentes antipandillas en el municipio de Omoa, Cortés, estaba dirigido contra una red de narcotráfico vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Los policías fueron emboscados, secuestrados y ejecutados tras allanar una vivienda donde se refugiaba una estructura criminal liderada por el hondureño Heber Argueta.
Según el reporte oficial, Argueta recibió adiestramiento especializado por parte de la organización que dirigía el capo mexicano Nemesio Oseguera, alias «El Mencho». Durante el enfrentamiento también fallecieron dos civiles, y dos sospechosos más se encuentran bajo custodia en un hospital de Guatemala. Debido a fallas en los protocolos de legalidad del procedimiento, el gobierno hondureño suspendió de inmediato a la cúpula de la división antipandillas.
Este ataque formó parte de una jornada de terror que incluyó la masacre de 19 personas en una finca de Trujillo, Colón, debido a disputas territoriales y de narcotráfico. La ola de violencia ocurre días después de que el Congreso aprobara una reforma que faculta a los militares a asumir tareas de seguridad pública y permite catalogar a los cárteles como organizaciones terroristas.



