
Un estimado de 1.8 millones de personas vive con diabetes en El Salvador, de las cuales cerca de 800 mil desconocen su condición. Ante este panorama, considerado una «pandemia silenciosa» que alcanza una prevalencia del 12.7% en la población adulta, la adopción de nuevas tecnologías como el monitoreo continuo de glucosa surge como una alternativa clave para el control médico.
Especialistas de la salud señalan que las mediciones tradicionales por pinchazo no logran registrar las fluctuaciones diarias de azúcar en sangre. Por ello, la llegada de sensores de glucosa de venta libre promete transformar el seguimiento diario de los pacientes. Estos dispositivos se colocan sobre la piel, ofrecen una vida útil de 15 días y generan lecturas minuto a minuto accesibles desde aplicaciones móviles.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, la falta de diagnóstico oportuno incrementa el riesgo de sufrir ceguera, amputaciones, insuficiencia renal y eventos cardiacos. La integración de estos sensores facilita un registro de 24 horas que permite a los médicos ajustar tratamientos y dietas en tiempo real, ayudando a mitigar las severas complicaciones metabólicas y reduciendo la presión sobre el sistema público de salud.



