
La Embajada de Rusia en Londres advirtió formalmente que habrá severas consecuencias contra Reino Unido tras revelarse que las fuerzas ucranianas habrían empleado drones de fabricación británica para bombardear instalaciones militares e industriales en territorio ruso. Las autoridades diplomáticas del Kremlin acusaron al gobierno británico de actuar como cómplice y coautor directo en la escalada del conflicto geopolítico.
El pronunciamiento surge a raíz de informes publicados por el periódico Sunday Times, los cuales señalan que Kiev utilizó aeronaves no tripuladas desarrolladas por dos compañías con sede en suelo británico, entre ellas una filial del contratista de defensa BAE Systems. En respuesta, la misión diplomática rusa aseguró que la profundización de la asistencia militar británica incrementará de forma inevitable el costo para el país europeo.
Desde el inicio de la invasión en 2022, Reino Unido se ha consolidado como uno de los principales aliados del gobierno ucraniano, destinando más de 16.000 millones de dólares exclusivamente en asistencia militar. La advertencia marca un nuevo punto de tensión en las relaciones diplomáticas bilaterales, en un contexto caracterizado por el incremento de las ofensivas con drones y ataques de largo alcance en la región.



