A 20 años de la ley contra el calor, trabajadores agrícolas en California siguen muriendo

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Dos décadas después de que California aprobara su histórica legislación para proteger a los trabajadores agrícolas de enfermedades relacionadas con el calor, las muertes y casos graves continúan.

En medio de la peor ola de calor del año, decenas de trabajadores doblan la espalda bajo el sol, en campos de sandía cerca de Knights Landing, al norte de Sacramento. Vestidos con camisas largas, pantalones y mascarillas para protegerse del sol y de las espinas de las plantas, arrancan flores bajo temperaturas que rozan los 30 °C antes del mediodía.

El supervisor, José Chávez, asegura que intenta prevenir tragedias: agua abundante, zonas de sombra y jornadas más cortas en los días más calurosos. “Aprendimos de eso. Cuando empiezas a llevar gente al hospital, no es divertido”, dice, recordando casos pasados de golpes de calor.

Falta de aplicación de la ley

La ley de seguridad contra el calor, en vigor desde 2005, obliga a los empleadores a proporcionar agua fresca, sombra y descansos, además de planes de prevención y capacitación. Sin embargo, críticos señalan que el sistema de aplicación sigue siendo débil.

El senador estatal Dave Cortese, ex trabajador agrícola, sostiene que “la ley está fallando debido a la falta de aplicación”. Su propuesta para facilitar el acceso a indemnización laboral por enfermedades relacionadas con el calor fue vetada por el gobernador Gavin Newsom.

Un informe reciente del auditor estatal concluyó que el Departamento de Salud y Seguridad Ocupacional (Cal/OSHA) carece de personal suficiente, tiene protocolos obsoletos y, en varios casos, no sancionó a empleadores incluso cuando hubo muertes.

En mayo de 2023, un trabajador que cosechaba maíz en Brawley murió por golpe de calor y fallo multiorgánico. Pese a las circunstancias, Cal/OSHA cerró la investigación sin imponer sanciones.

Factores que agravan el problema

Defensores laborales advierten que el temor a represalias y deportación impide que muchos trabajadores —más de la mitad indocumentados— denuncien condiciones peligrosas.

Teresa Romero, presidenta de United Farm Workers, afirma que el sistema estatal “no funciona” y que, repetidamente, se encuentra a trabajadores sin las protecciones que la ley exige.

Estudios respaldan estas denuncias. Una investigación de la Universidad de California en Merced (2022) halló que 43 % de los trabajadores encuestados no recibieron un plan de prevención contra el calor y 15 % carecían de capacitación.

A esto se suma un descenso en las inspecciones: según el Los Angeles Times, entre 2017 y 2023 se redujeron un 30 %, y las infracciones detectadas bajaron más de un 40 %.

Una crisis que el cambio climático intensifica

Desde 2005, California enfrenta olas de calor cada vez más intensas y frecuentes, incluso durante la noche. Las altas temperaturas coinciden con la temporada de cosecha, elevando los riesgos.

Aunque Cal/OSHA anunció la creación de un Grupo de Trabajo para mejorar la aplicación de la ley en el sector agrícola, legisladores como la asambleísta Liz Ortega insisten en que “no hay más margen para excusas”.

Mientras tanto, en Knights Landing, los trabajadores inician su jornada a las 6 a. m. y terminan antes del pico de calor. Jarras de agua y lonas de sombra salpican el campo. Por ahora, Chávez respira aliviado: “Este año no hemos tenido casos de estrés por calor, gracias a Dios”.

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