
Arabia Saudita ha comenzado a reducir su fuerte apuesta económica por el deporte y modificó los planes estructurales previstos de cara a la Copa del Mundo de fútbol de 2034. Entre las modificaciones más destacadas resalta la decisión de descartar la construcción del icónico estadio de Neom, un proyecto futurista que planeaba elevarse a trescientos cincuenta metros de altura y que se promocionaba como el recinto más singular del planeta.
Especialistas en geopolítica y Medio Oriente señalan que esta medida responde a una reevaluación fiscal general del país, impulsada tanto por la situación del mercado petrolero como por la inestabilidad derivada de los conflictos armados en la región. El retroceso en la inversión también ha afectado a otras disciplinas, como el circuito de golf LIV, el tenis y el rugby, reflejando un replanteamiento de las prioridades del Fondo de Inversión Pública.
A pesar de este freno y de la desaceleración en megaproyectos urbanísticos, los expertos coinciden en que el torneo futbolístico sigue siendo una prioridad estratégica para el reino. Aunque el resultado final no será tan monumental como se prometió inicialmente, las autoridades mantienen en pie la organización del evento mundialista y contemplan la Copa Asiática de dos mil veintintisiete como un primer torneo de prueba.


