
Un masivo ataque con misiles de alta precisión y drones lanzado por las Fuerzas Armadas de Rusia contra la infraestructura energética ucraniana provocó que al menos 600.000 hogares se quedaran sin suministro eléctrico. Las autoridades rusas confirmaron el impacto directo en las centrales termoeléctricas Dárnitskaya y Kíevskaya, ubicadas en la capital, argumentando que dichas plantas proveen energía a instalaciones del complejo militar e industrial.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, informó que la ofensiva rusa incluyó decenas de misiles balísticos y más de un centenar de drones, dejando un saldo lamentable de muertos y heridos. Las incursiones aéreas ocasionaron severos daños en 26 instalaciones del sector eléctrico y en cuatro plantas estratégicas relacionadas con el procesamiento de petróleo y gas, afectando gravemente la red de servicios esenciales tanto en Kiev como en la región de Járkov.
La arremetida sistemática contra los centros de procesamiento de datos y la red de energía crítica agrava la crisis humanitaria y operativa en el país, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y crecientes llamados a treguas energéticas para estabilizar la región y los mercados globales.



