
En un esfuerzo pionero contra la epidemia de dengue que azota al país, Brasil ha inaugurado la fábrica de mosquitos más grande del planeta, especializada en la producción de Aedes aegypti «infectados» con la bacteria Wolbachia. Esta innovadora biofábrica, ubicada en la ciudad sureña de Curitiba, marca un hito en la lucha contra enfermedades transmitidas por mosquitos y podría proteger a hasta 140 millones de brasileños en los próximos años.
La planta, bautizada como Wolbito do Brasil, es una joint venture entre el Programa Mundial del Mosquito (World Mosquito Program, WMP), la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y el Instituto de Biología Molecular de Paraná. Con una capacidad de producción de 100 millones de huevos de mosquito por semana –equivalente a miles de millones de insectos al año–, la fábrica suministrará exclusivamente al Ministerio de Salud brasileño para su distribución en regiones de alta incidencia de dengue.
«Wolbito do Brasil consolidará y expandirá el método Wolbachia, transformando la vida de millones al combatir enfermedades como el dengue, Zika y Chikungunya», afirmó Luciano Moreira, CEO de la compañía. ¿Cómo funciona esta «arma biológica» contra el dengue?La Wolbachia es una bacteria natural presente en más del 60% de los insectos del mundo, que no representa riesgo para humanos ni animales.

Al infectar a los mosquitos Aedes aegypti –el principal vector del dengue– con esta bacteria en laboratorio, se impide que transmitan virus como el dengue, Zika o Chikungunya. Estos mosquitos modificados se liberan en áreas endémicas, donde se reproducen con las poblaciones locales, transmitiendo la Wolbachia de generación en generación.
Es un método ecológico y sostenible, sin necesidad de pesticidas químicos. El proceso de liberación es tan sencillo como efectivo: vehículos equipados recorren barrios prioritarios –seleccionados por su alta incidencia de casos– y sueltan los mosquitos con un simple botón. «La bacteria solo vive dentro de las células de los insectos; si el mosquito muere, ella muere también», explica Antonio Brandão, gerente de producción de Wolbito do Brasil, destacando su seguridad.
Éxitos previos y el contexto de la crisisBrasil lidera el mundo en casos de dengue, con más del 10% de la carga global de la enfermedad y más de 90% de su población en riesgo. El año pasado registró 6.297 muertes por dengue grave, el peor registro histórico según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Conocida como «fiebre quebra-osso» por el intenso dolor que provoca, el dengue infecta a cientos de millones de personas anualmente en todo el mundo.El método Wolbachia ya ha demostrado su eficacia en Brasil: desde 2014, ha protegido a más de 5 millones de personas en ocho ciudades, como Río de Janeiro y Niterói, donde los casos de dengue cayeron hasta un 69% en zonas intervenidas.
Estudios en Colombia e Indonesia reportan reducciones similares, del 77% en algunos casos. La fábrica de Curitiba, lanzada en julio de 2025, amplificará estos resultados a escala nacional, protegiendo a unos 7 millones de personas cada seis meses.

Un modelo global en tiempos de cambio climáticoScott O’Neill, director del WMP, subraya que el liderazgo de Brasil puede servir de ejemplo para los 129 países afectados por el dengue, beneficiando potencialmente a 4.000 millones de personas en riesgo. Sin embargo, el cambio climático –con olas de calor intensas– podría desafiar la supervivencia de estos mosquitos a partir de la década de 2050, según expertos. Complementando esta iniciativa, Brasil aguarda la aprobación de una vacuna local contra el dengue, con planes para distribuir decenas de millones de dosis en 2026.
Juntas, estas estrategias representan un doble frente contra una enfermedad que, impulsada por el calentamiento global y la urbanización, amenaza con expandirse aún más. Wolbito do Brasil no solo es una fábrica de mosquitos: es una esperanza tangible en la batalla por la salud pública. Como dice Brandão: «¿Por qué fabricar más mosquitos? Porque estos salvan vidas».



