
El entorno del Real Madrid enfrenta una crisis sin precedentes, pero esta vez el conflicto no nace en los despachos, sino en las redes sociales. Bajo el lema «Mbappé Out», un sector mayoritario de la afición ha lanzado una campaña digital masiva exigiendo la salida inmediata del astro francés, Kylian Mbappé.
La movilización ha alcanzado cifras asombrosas: en pocas horas, la petición principal superó los 4 millones de firmas en portales internacionales. La presión no se limita a rúbricas; seguidores radicales han creado sitios web con cuentas regresivas hasta el fin de su contrato y rastreadores en tiempo real del gasto que el club invierte en su salario.
El descontento trasciende lo deportivo. Pese a registrar 41 goles en su segunda temporada, la afición le recrimina una actitud «egoísta» que habría fracturado la cohesión del vestuario. La chispa definitiva fue la difusión de imágenes del jugador en un yate durante sus vacaciones, mientras el equipo se jugaba puntos clave y él se recuperaba de una lesión muscular.
Vinculado por los seguidores a la eliminación en Champions League y la pérdida de LaLiga frente al Barcelona, Mbappé enfrenta su momento más oscuro. Aunque la iniciativa no es vinculante para la directiva de Florentino Pérez, la fractura social en el Santiago Bernabéu parece ya irreversible.


