
Con el objetivo de reactivar la manufactura local y posicionarse en la cadena de suministro de movilidad eléctrica en América Latina, el Gobierno nacional presentó una ambiciosa estrategia automotriz. El ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, lideró una misión diplomática en Tokio para reunirse con altos ejecutivos de las gigantes japonesas Mazda y Toyota.
La iniciativa persigue que Mazda vuelva a ensamblar vehículos en suelo colombiano tras doce años del cierre de su planta de producción. A su vez, busca que Toyota evalúe al país como un destino estratégico para el desarrollo de infraestructura y modelos híbridos o eléctricos. Paralelamente, la delegación logró avances significativos para destrabar el Acuerdo de Asociación Económica entre Colombia y Japón, estancado por cerca de quince años.
Para atraer estas inversiones, el Ejecutivo prometió seguridad jurídica completa, incentivos y transferencia de tecnología para integrar a los proveedores nacionales. Sin embargo, por el momento la iniciativa se mantiene como una propuesta formal del Estado, a la espera de un pronunciamiento corporativo u oficial por parte de las firmas multinacionales.



