
La alta demanda generada por la tradicional promoción de donas al dos por uno continúa motivando la astucia de los emprendedores en El Salvador. A través de redes sociales, diversos ciudadanos captaron a un comerciante transportando la cama de su vehículo tipo pick-up completamente abastecida con cajas de este producto de temporada, destinadas de forma exclusiva a la reventa.
Esta peculiar estrategia comercial responde a una necesidad del mercado local. Ante las extensas filas y el rápido agotamiento del producto en los establecimientos participantes, numerosos salvadoreños prefieren pagar un costo adicional por la practicidad de adquirir el postre sin encarar largas esperas.
De esta manera, la iniciativa permite a los compradores conseguir el cotizado bocadillo directamente en sus comunidades, mientras brinda a los revendedores una oportunidad clave para dinamizar sus ingresos familiares aprovechando la efervescencia comercial de la época.
La escena refleja la capacidad de adaptación del comercio informal ante coyunturas de consumo masivo, convirtiendo una oferta temporal en un fenómeno económico que beneficia tanto a quienes buscan comodidad como a quienes trabajan por su sustento diario.



