
Las delegaciones de alto nivel de Estados Unidos e Irán iniciaron este domingo conversaciones directas en el complejo de Bürgenstock, Suiza, con el objetivo de concretar un pacto permanente que ponga fin a las hostilidades regionales. El encuentro, mediado por Catar y Pakistán, está liderado por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y altos representantes de la delegación persa.
Aunque Vance reportó «grandes avances» técnicos para sostener un alto al fuego de 60 días, los puntos centrales aún generan fuertes fricciones. En el aspecto económico, la Casa Blanca desmintió la liberación inmediata de fondos; el acceso de Irán a sus activos congelados y a un millonario fondo de reconstrucción regional estará estrictamente condicionado a su desnuclearización a largo plazo.

Por otra parte, la tregua exige el cese de hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, zona donde persisten tensiones debido a la negativa de Israel de retirar sus tropas. Además, la disputa por el control del Estrecho de Ormuz añade presión, luego de que Donald Trump advirtiera que no tolerará bloqueos en la vía marítima si Teherán no cede en sus compromisos nucleares.


