
Estados Unidos lanzó una nueva serie de ataques contra Irán durante la madrugada del martes, marcando una severa escalada en las hostilidades regionales. La ofensiva, ordenada por el presidente Donald Trump, fue ejecutada por el Comando Central (Centcom) con el objetivo de degradar la capacidad militar iraní y frenar los ataques contra civiles y el transporte marítimo comercial en el estratégico estrecho de Ormuz.
Esta acción militar se produce en un escenario de alta tensión, poco después de que el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos denunciara un ataque de las fuerzas iraníes con misiles de crucero contra dos buques petroleros en aguas jurisdiccionales de Omán. La agresión contra los buques Mombasa y Al Bahiyah provocó la muerte de un tripulante de nacionalidad india, dejó a ocho personas heridas y causó severos daños materiales a bordo de ambas embarcaciones.

La comunidad internacional observa con preocupación este recrudecimiento del conflicto. La decisión de Washington de asumir un bloqueo naval y el papel de guardián en el estrecho de Ormuz, sumada a las respuestas armadas de Teherán, incrementa los temores globales sobre el estallido de una guerra a gran escala en Oriente Medio.



