
La Federación Italiana de Fútbol retiró oficialmente su apoyo a Gianni Infantino para su reelección como presidente de la FIFA en 2027. La histórica decisión profundiza la crisis política dentro del fútbol mundial y responde al intento del dirigente de vender derechos comerciales a inversores privados mediante la creación de la firma FIFA Forward Enterprise.
Giovanni Malagò, presidente del organismo italiano, dejó clara la postura del país al alinearse en un bloque firme junto a la UEFA. Las federaciones europeas rechazan la saturación del calendario internacional, las modificaciones en la gobernanza sin consulta previa y la privatización, exigiendo un modelo centrado en la sostenibilidad, el mérito deportivo y el respeto a los aficionados.
Con este movimiento, Italia se suma a una lista de selecciones críticas como Inglaterra, Escocia, Dinamarca, Suecia y Nueva Zelanda, además del rechazo explícito de confederaciones como Concacaf y la AFC. Aunque Infantino conserva aliados en la CAF, la Conmebol y el apoyo de figuras históricas como Cafú y Roberto Carlos, la fractura con las potencias europeas debilita gravemente su autoridad política, aun siendo por ahora el único candidato al puesto.



