
Incorporar la lectura de un libro físico antes de dormir mejora significativamente la calidad del descanso diario. Así lo demostró el ensayo clínico denominado The Reading Trial, publicado en la revista médica Trials, el cual evaluó los efectos de este hábito en la rutina nocturna de los participantes.
Los datos de la investigación reflejan un impacto positivo directo en el descanso. El 42% de los participantes que leyó entre 15 y 30 minutos en la cama antes de apagar la luz reportó una mejora en su sueño. En contraste, solo el 28% del grupo de control percibió un cambio favorable, marcando una ventaja de 14 puntos porcentuales a favor de la lectura.
De acuerdo con especialistas de instituciones como la Sleep Foundation, este hábito actúa reduciendo el estrés y favoreciendo la relajación muscular y cardíaca. Además, al sustituir el uso de pantallas, se evita la exposición a la luz azul que altera la producción de melatonina.
Aunque los autores aclaran que la lectura es una herramienta de bienestar que no reemplaza los tratamientos médicos para el insomnio crónico, constituye una alternativa accesible, económica e instructiva para optimizar la salud del sueño de forma natural.



