
La relación entre la directiva del FC Barcelona y el Atlético de Madrid ha alcanzado su punto más crítico en las últimas horas del mercado de pases. La disputa por el delantero argentino Julián Álvarez desató una fuerte controversia institucional tras declaraciones cruzadas entre ambas cúpulas dirigentes y una fractura total en el entorno del futbolista de 26 años.
El presidente azulgrana, Joan Laporta, confirmó a través de los canales oficiales del club que mantienen activa una propuesta económica cercana a los 100 millones de euros. Laporta argumentó que el deseo del atacante de vestir la camiseta culé es un hecho conocido y justificó mantener la ofensiva al asegurar que el conjunto madrileño sostiene conversaciones paralelas con clubes ingleses como el Arsenal, pese a haber rechazado al Barça bajo el argumento de no contar con un sustituto en la plantilla.
La llegada de «La Araña» representa la prioridad absoluta para el técnico Hansi Flick en la reestructuración de su frente de ataque.
Desde el Atlético de Madrid, la postura expuesta por Miguel Ángel Gil Marín ha sido tajante al remitirse exclusivamente a la cláusula de rescisión de 500 millones de euros. La cúpula colchonera acusó al Barcelona de orquestar una campaña de presión e interpuso una denuncia ante la FIFA y la RFEF por presuntos contactos irregulares con el jugador.
Mientras tanto, Álvarez no acudió a los últimos entrenamientos alegando una indisposición médica, en medio de un clima enrarecido tras los pitidos recibidos por su propia afición en el estadio



